lunes, 13 de noviembre de 2017

Godhead Machinery - Ouroboros


Año: 2017
Sello: Inverse Records
País de origen: Suecia

Una placa que venía precedida de buenos comentarios. El debut discográfico de los de Norrköpping captó la atención de medios especializados en Metal y cosecharon algunos elogios. ¿Merecidos? No lo sé, "Ouroboros" es un disco demasiado convencional como para andar regalándole loas gratuitamente, aunque hay que reconocer que tienen algunas virtudes.
Primero que nada, llama la atención el hecho de que las líricas se metan en tópicos tales como política, psicología y religión siendo una banda de Black Metal; ok, el Black siempre se metió en cuestiones religiosas. Descartemos ese ítem. También llama la atención el hecho de que la banda no busque posicionarse dentro de cualquiera de las ramificaciones que coparon el panorama del Metal Negro. No son Raw, ni Avant-garde, ni se apegan al tradicional sonido de los 90's...digamos que tienden a ser un híbrido al cual no le falta agresividad, pero al cual le falta expresividad, O sea, se quedan a mitad de todo, aún cuando, indudablemente, tienen talento suficiente como para ir más lejos.
Ojo que comienzan bien, con el instrumental que da nombre al disco y "The Plague", piezas que entusiasman de forma medida, pero entusiasman. El problema pasa por el hecho de no tener canciones memorables, incluso cuando hay virtudes que podrían haber servido para lograr darle al material un mayor grado de magnetismo. Esas virtudes están presentes, cabe decirlo, pues los tipos no temen tomar cosas del Doom (muy ocasionalmente), saben mantenerse alejados de ciertos formalismos, y parecieran buscar un rumbo que los lleve a sonar como una banda única. Claro, para lograr eso hay que ir por más en todo momento, y como ya dije, esto suena más a híbrido que a otra cosa.
No sé ustedes, pero yo leí comparaciones con Bölzer. Debo decirles que es una de las comparaciones sin sentido que nunca debieron haber salido a la luz. No sólo porque estilísticamente están bastante lejos entre sí ambas bandas, sino porque la calidad de los suizos es incomparable con la de estos correctos músicos suecos, quienes parecieran tener muchas buenas ideas en estado latente, y ahí nos quedamos.
En resumen, hacen lo suyo dignamente, pero eso no alcanza como para justificar cierta cantidad de elogios desmedidos que he leído por ahí.
P.D: ¿Pueden los grupos metaleros dejar de joder con el jodido Ouroboros?

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sábado, 11 de noviembre de 2017

Taphos Nomos / Urðun - R.I.P.


Año: 2017
Sello: Caligari Records (cassette) / Blood Harvest (cd) / Our Ancient Future (vinilo 12").

Death Metal de la vieja escuela, hecho por jóvenes que probablemente hayan nacido justo cuando el Death Metal explotaba en el mundo entero. Muchos se rajan las vestiduras cuando este tipo de situaciones suceden. O sea, creen que la música de determinada época solamente puede ser comprendida por quienes vivieron dicha época. Algo de verdad hay en eso, pero no es una verdad absoluta. En la última década hemos visto el nacimiento de buenas bandas de Old School Death Metal formadas por gente realmente joven, como así también hemos visto que la mayoría de los grupos que reúnen esas cualidades terminan apestando por no entender la esencia del estilo, limitándose a los clichés. Acá tenemos un split que queda a mitad de camino de todo eso y voy a explicar por qué pienso eso.
Taphos Nomos abren la placa, y lo hacen con un Death/Doom bien gutural y escabroso. Están bastante lejos de ser una buena banda, apenas llegan a ser interesantes gracias a la forma en que utilizan algunos elementos, pero no más que eso. Ok, suenan realmente podridos, tocan con mala leche y saben irradiar oscuridad en todo momento. Es más, hay silencios y ambientaciones entre los temas que resultan ser detalles pequeños pero interesantes y que suman. Pero carecen de creatividad, no hay profundidad ni carisma. Suenan terriblemente predecibles y al final del lado que les corresponde, la sensación de haber escuchado una banda más me invade por completo.
Urðun era una incógnita pues se trata de una banda islandesa, y como ya saben, Islandia tiene una escena de Black Metal de altísimo nivel, pero poco y nada se sabe acerca del Death Metal hecho en dicho país. Bueno, estos cuatro fanáticos de bandas como Cianide, Rottrevore y Autopsy, no pueden escapar al mote de "más de lo mismo", pero lo compensan con mucha mugre y distorsión. Superan por poco a sus compañeros de split, pero los superan. Suenan agresivos y oscuros en todo momento, hay bastante energía, y con eso logran compensar cierta falta de ideas. De paso, le muestran al mundo cómo sienten y tocan el Death Metal en tan atractivo país.
Lo dije, este split trae a dos bandas que no se inscriben dentro de lo mejor que trajo el revival death metalero, pero tampoco es justo ponerlos en la bolsa de las incontables bandas mediocres que pululan por ahí. Ambos grupos tienen fuerza y saben cómo obtener el sonido de aquellos años. Eso sí, los dos fallan en algo esencial: componer buenas canciones. Y ese no es un detalle menor, pues las bandas a las cuales ambos grupos idolatran, se han caracterizado desde siempre por crear canciones asesinas. Para tenerlo en cuenta.

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Taphos Nomos
Urdun

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Killing Addiction - Shores of Oblivion


Año: 2016
Sello: Xtreem Music
País de origen: USA

Hay bandas que despiertan más respeto y cariño que admiración. Existen grupos a los cuales hay que darles su justo reconocimiento por su trayectoria, su honestidad, incluso por su música, aún cuando ésta nunca estuvo a la altura de las otras cualidades. Creo que Killing Addiction es una de esas bandas pues, hasta donde yo recuerdo, nunca hicieron un gran disco al cual uno pueda incluir dentro de los discos esenciales de aquel impresionante big bang llamado Death Metal, que tuvo lugar entre los últimos 80's y los primeros 90's. Lo más loco del caso es que Killing Addiction fueron parte de la Gran Explosión, y no sólo eso, son de Florida; no, no son de Tampa, pero son de Florida. En otras palabras, estuvieron en el momento justo, en el lugar justo. ¿Qué falló? Es lo que me pregunto cada vez que los escucho.
Miren, "Shores of..." es un EP agradable para el oído entrenado (o sea, el oído acostumbrado a escuchar Death Metal). Tiene el tremendo vozarrón de Patrick Bailey, quien también toca el bajo, y quien es uno de los miembros más antiguos del grupo. Hay groove, un sonido pantanoso y abrasivo en una manera muy old school, al punto de que llegué a pensar que éste disco era una re-edición de alguna grabación perdida de los 90's. Hay melodía (a la Carcass), como en "Cult of Decay", y también hay Death Metal escabroso, inmundo, como en "Engine of Ruin". Es más, las cuatro pistas convencen sin problemas al oyente, no hay obstáculos que impidan apreciar el material creado por los de Ocala para esta ocasión. Entonces ¿qué falla? Lo de siempre: no son muy imaginativos que digamos. Sí es todo muy correcto, no hay desajustes ni nada que se le parezca. Joder, hablamos de una banda que estuvo ahí, en 1989, cuando todo se fue al carajo. Pero, por algo Killing Addiction nunca llegaron a jugar en las grandes ligas. Sé que es duro lo que digo, y más aún cuando se trata de una banda tan querible como KA. Mas, la sinceridad ante todo: nunca me rompieron la cabeza, su último EP hasta la fecha tampoco lo hizo.
Como siempre, los tipos no fallan, pero no deslumbran tampoco. Como dato extra, y para nada bueno, cabe acotar que Chad Bailey, guitarrista y hermano de Patrick, falleció al poco tiempo de haber salido el disco a la calle.

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Clawhammer PR

sábado, 28 de octubre de 2017

Poison Rites - Idem


Año: 2017
Sello: Independiente
País de origen: USA

Encaré la tarea de escuchar este disco con un entusiasmo justificadísimo y bastante alto. No era para menos ya que aquí hay ex miembros de bandas como Speedwolf (una de las -efímeras- revelaciones del siglo 21), Hot White y Conjugal Visits. Encima, en la gacetilla de prensa nombraban a bandas como The Hellacopters, The Dead Boys, New Bomb Turks...esto se ponía cada vez mejor. Mas, mis reacciones fueron cambiando a medida que el disco avanzaba, y mis expectativas se volvían un poco más moderadas, aspectos que creo necesario explicar.
El debut de estos salvajes de Denver, Colorado, es una furibunda patada en los dientes, de esas patadas que te hacen escupir dientes y sangre, todo en uno. No dan respiro, suenan como una sucia y reventada banda de garage, y es casi imposible no imaginarlos sudando de lo lindo sobre el escenario. Poison Rites rockean, no hay vuelta que darle. Pero, olvídense de The Dead Boys pues estos Poison Rites carecen de la perversa sutileza que tan bien manejaban Stiv Bators y compañía. ¿New Bomb Turks? Muy poca conexión entre ambas bandas. The Hellacopters puede incluirse en la lista de influencias, pero sólo si tenemos en cuenta los primeros discos de los suecos. En todo caso, los rockers de Colorado suenan más cerca a unos The Damned pasados de speed (la droga), tal como en el primer disco de los pioneros ingleses. O bien, los primeros y explosivos discos de Turbonegro, The Rude Kids y bandas que supieron regalarnos obras inolvidables, tocadas a la velocidad del más borderline Punk Rock (algunos le llaman High Energy Rock ahora. Siempre hay una etiqueta nueva para algo viejo).
Dejando de lado lo dicho previamente, el debut de los animales de Denver agobia al oyente con canciones muy intensas, minimalistas hasta la médula, pero sin descuidar la buena melodía (escuchen "Darkest Darkness" y "City Abuse", cátedras de suciedad, velocidad y melodía a la vez). Obvio que la monotonía se hace presente, y al no ser una gran banda, tienden a apoyarse más en la energía que en las canciones. Eso sí ¡cuánta energía! Si este disco fue grabado en vivo, debo pensar, entonces, en la posibilidad de que los muchachos estos, al finalizar la grabación, hayan quedado tirados en el piso, con el sudor cubriendo al mismo y las botellas de alcohol desparramadas por todos lados.
¿Discazo? No te voy a decir algo que no pienso ni siento. ¿Un álbum muy recomendable para los fans del estilo? Dalo por hecho.

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jueves, 26 de octubre de 2017

Martyrdoom - Grievous Psychosis


Año: 2017
Sello: Memento Mori
País de origen: Polonia

Recuerdo que a fines de los 90's, un amigo mío solía ir a mi casa con cintas de bandas a las cuales él consideraba Death/Doom. Yo, al verlo llegar, ya me preparaba para el aburrimiento absoluto, además de enervarme y pasar siempre hacia el lado de la discusión -en tono amistoso, obvio-, pues éste muchachito no tenía (ni tiene, aún hoy) la más puta idea de lo que es el Death/Doom. Llevaba cassettes de bandas como Silentium (los fineses) y cosas similares, todos grupos que se encuadraban dentro de lo que se conocía como Gothic Metal, tocado, en muchas ocasiones, a ritmo lento (o Doom), pero que de Death Metal tenían tanto como yo de obeso (sí, soy muy flaco).
Escuchar el primer disco de los polacos de Martyrdoom me retrotrajo a aquellos años finales de los 90's, cuando encontrar una banda que realmente sonase como Cianide, Winter, o los sonidos fineses más lúgubres y brutales de comienzos de los 90's, era tan jodido que uno desistía antes de comenzar a buscar. Y claro, lo editó Memento Mori, una garantía para éste servidor, por lo que debo acotar que acá sí que hay puro y aplastante Death/Doom.
Podridísimo de comienzo a fin, la opera prima de esta banda es guturalidad en estado puro. Es el viejo sonido de ultratumba estampando al oyente contra la pared (o el piso), mientras la viscosidad arrecia y el olor a muerto en estado de putrefacción invade el ambiente. Es de esos discos en los cuales uno puede sentir el olor a podrido, se los aseguro. Además de las características musicales, con los tempos lentos, asfixiantes, que pueden devenir ocasional en algún blast beat alocado (y ocasional), o algún tupa tupa de la vieja escuela puesto en el lugar justo.
Ahora que lo pienso bien, acá no hay nada fuera de lugar, todo está en donde debe estar. Es por eso que resulta tan fácil sumergirse en el tórrido universo sonoro de los de Varsovia, porque uno reconoce cada parte de inmediato, la asimila y se deja llevar por las sofocantes atmósferas y el sonido gordo y monstruoso.
Atentos a tracks como...los 4 primeros. O bien, puedo recomendarles los 4 temas restantes. O de última, les recomiendo el disco entero y listo, se acabo. ¿Para qué andar con rodeos cuando uno se encuentra con un disco tan devastador y honesto como éste? No pierdan el tiempo, compren esta abominación, vayan a sus casas y pónganlo a todo volumen.

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TOMetal

martes, 24 de octubre de 2017

The Lords of Altamont - The Wild Sounds of Lords of Altamont


Año: 2017
Sello: Heavy Psych Sounds
País de origen: USA

La sola mención a Altamont hace que uno sepa de antemano de qué lado de la historia están estos tipos. ¿Cuál historia? Altamont fue un festival organizado por The Rolling Stones, y según las malas lenguas, fue hecho como reacción al festival de Woodstock, festival que duró 3 días (entre el 15 y 17 de agosto del '69), mega-evento al cual los Stones no fueron invitados. Como ya sabrán, Woodstock celebraba el amor y la paz. ¿Qué hicieron Sus Majestades Satánicas para marcar diferencias con el festival hippie por excelencia? Contrataron a los Hells Angels, historia harto conocida, con un final harto conocido, también. Por eso mismo, vayamos al nuevo disco de estos entrañables californianos.
El sexto disco en estudio de estos salvajes es todo lo que uno espera de ellos: ese sonido lleno de fuzz, malvado, con el gustito a fines de los 60's reinando a sus anchas, y las influencias de siempre decorando el ambiente (The Stooges, Fuzztones, The Cramps, Steppenwolf, etc). A los muchachos les gusta el Rock mala leche, el Rock sucio y jodido, el que no deja espacio para la bondad y los buenos sentimientos, y uno no puede hacer menos que agradecerles por mantener la peligrosidad del Rock aun vivita y coleando, justo cuando los guerreros sociales y su insoportable corrección política han hecho colapsar la esencia del Rock: la incorrección.
El disco empieza a todo gas, con una de las canciones más rápidas que jamás hayan compuesto los californianos estos: "Like a Bird". De ahí en más, las canciones rebozantes en sonidos proto-punk, guitarras estridentes, una base igual de estridente, un teclado que les da el marco justo con ese sonido 60's que encaja de mil maravillas, fuzz en toneladas y una voz que es pura decadencia, calentura e incorrección (sí, tenía que repetir la jodida palabra), se erigen como las partes inamovibles del todo.
No hay canciones flojas, aún sin ser el mejor disco de ellos. Es un trabajo homogéneo en el cual la banda se dedica a hacer lo suyo con toda naturalidad y honestidad, metiendo en el medio de la historia un tema lleno de groove, tal es el caso de "Take a Walk" o un Rock'n'Roll capaz de alegrarle el día a un suicida ("Can't Lose"). En otras palabras, sin haber hecho EL DISCO, TLOA lo volvieron a hacer. ¿Qué hicieron? Mantener al verdadero Rock en su mejor estado, en el primigenio.

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Purple Sage PR

lunes, 23 de octubre de 2017

Medico Peste - Herzogian Darkness


Año: 2017
Sello: W.T.C. Productions
País de origen: Polonia

El mundo está lleno de buenas bandas que nunca llegan a dar el salto cualitativo que les permita abandonar dicho status (el de ser una buena banda), para convertirse en algo superior a sí mismos. Medico Peste es un grupo que nunca defrauda, pero es, a su vez, un banda a la cual siempre pareciera faltarle algo para convertirse en una gran banda. Bueno, tampoco es que hayan grabado muchos discos estos polacos, ya que apenas tienen un Demo del 2011, su full lenght del año siguiente ("א: Tremendum et Fascinatio"), y ahora este EP de cuatro tracks, entre los cuales incluyeron un cover de Bauhaus.
Comienza bien el disco, con esas armonías a la Mgla que envuelven al oyente e instalan un estado de alienación persistente que se mantiene hasta el final de la canción, todo gracias a disonancias muy bien logradas, la voz de Silencer irradiando toda la negatividad propia de alguien con problemas mentales, y desde ya, desde la primera canción, The Fall (baterista y bajista) erigiéndose como la figura indiscutida de la placa, sobre todo por su rol como percusionista. Ilusiona el comienzo, son poco más de 10 minutos que estremecen a base de Black Metal inquietante, con una clara influencia en determinados pasajes (Mgla, banda en la cual han tocado 3 de los cuatro miembros de Medico Peste, aunque solamente como miembros en vivo), poniendo al Black polaco en donde debe estar: entre las mejores escenas de Metal Negro del mundo entero.
Sin embargo, la siguiente composición, sin ser mala (acá no hay temas malos; ni siquiera hay canciones mediocres), deja entrever cierta tendencia quedarse estancados en la faz creativa, como si no se atrevieran a dar ese paso o salto del cual hablé al comienzo. Buen track, pero le falta algo. Lo mismo puedo decir de "Le Delire de Negation", la tercera pista, en la cual muestran las mismas virtudes y los mismos defectos: no explotan del todo su potencial, o al menos eso me transmiten.
El disco cierra con una versión muy sucia y agresiva de "Stigmata Martyr", el himno de Bauhaus, en una versión despojada de su locura psicodélica y de aire artie, privilegiando la agresividad blacker por sobre todo, obteniendo resultados magros.
Y así se va éste nuevo opus de una banda con la cual uno puede contar en determinados momentos, cuando quiere escuchar Black bien hecho, creado y ejecutado por músicos competentes. Eso sí, no busquen una obra maestra si se trata de Medico Peste. Hasta la fecha, no han dado muestras de poder llegar a dar vida a algo así.

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